
Boca jugando a lo Boca de este semestre sufrió ante un equipo de Tigre que en este ultimo partido de la triangular final que no se daba desde 1968 hacia mas de 40 años que no había un triple empate por el tercer lugar se volvió a dar y en este ultimo juego a Boca le bastaba con la derrota por un gol ya que su diferencia de coles era de +2 pero se sufrió tremendamente los últimos 15 minutos ya que Boca jugaba desubicado , algunos jugadores con falta de piernas con el trajín de mas de 58 partidos oficiales durante este año, la mayoría arrastraba las piernas o ya casi ni llegaban al cierre, pero siempre como todo jugador de Boca hacían el ultimo esforzó el cual salía positivo.
Aunque Boca perdió 1 a 0 frente a un cuadro de Tigre que fue un digno rival y que nunca se dio por vencido y que los últimos 15 minutos fue peligroso no se le dio la anotación de ese segundo ansiado gol que los coronara Campeones del apertura.
Boca sufrió este año múltiples cosas desde la lesión de su gran capitán y figura su estandarte Martín Palermo que podrá regresar a las canchas a finales de Febrero del 2009 además de la lesión de paleta que por lo menos tendrá hasta agosto del 2009 con la misma lesión de Palermo, además de lesiones que duraron gran parte del año como la Pubalgia de Palacio que no lo dejo ser constante y pudo jugar solo tramos de algún partid pero la mayoría se la paso en las gradas como observador, a igual que Ibarra, Cáceres, Vargas que se lesionaron y estuvieron largos tramos del año sin aparecer.
Aunque surgieron Grandes chicos de la especial, como Forlin, Noir, El Pochi Chávez, Roncaglia, García, bueno hay más pero todos estos chicos pusieron su granito de arena para ser Campeones por eso se puede decir que fue el titulo de los Chicos.
Además Boca sufrió la irreparable muerte de su Presidente Pedro Pompilio que dejo de existir llevándose en su alma y corazón el amor por Boca.
Boca sufrió como loco diferentes cosas este año pero así como se sufre así se goza y así estamos gozando este vigésimo tercer Campeonato esa 23 era estrella que llega a las arcas Xenenzes.
Con goles como el de Pochi Chávez que dio el titulo gol ya sobre la hora ante San Lorenzo que significo la diferencia de goles exacta para que Boca Ganara este titulo.
¡¡¡Milagro!!! Boca pudo más que todas sus desgracias y tras otro parto dio la vuelta. Con un hecho histórico: Josué Ayala debutó y a los 20' fue campeón.
Pare de sufrir. Ya. Se terminó el parto y se consumó el milagro. El milagro de Boca campeón. ¿Un milagro Boca campeón? Sí, un verdadero milagro consumado al cabo de un semestre lleno de desgracias. Ya Pezzotta marcó el medio abortando una nueva amenaza de Tigre, ya Morel se raspó todo por trabar con el alma la última pelota, ya Pochi levantó una última mata de pasto como si quisiera volver a sentirse en la canchita de tierra de José C. Paz, ya Battaglia --el enorme Battaglia-- terminó de robar todas las pelotas y no queda ninguna. Y no hace falta. Boca ya perdió pero ganó y las gargantas desatan definitivamente los nudos. Baja todo a su lugar y entonces sí puede salir tanto grito contenido. Hay caras deformadas por el sufrimiento, lágrimas de emoción, mucho desahogo, una caricatura de felicidad. Hay felicidad, también, claro. Ischia abraza al Chueco Alves y a Celoria mientras se quema a fuego lento una bengala en medio de una tribuna que, ahora sí, puede saltar. Ese humo denso que sale y se pierde en la noche es el vapor de los corazones transpirados, todavía acelerados, un poco más enloquecidos. Llega Riquelme, el mismo Riquelme que se escondía detrás de la cabeza de su hijo Agustín en la tribuna, y le pega un abrazo conmovedor al técnico, lo envuelve con sus brazos agradecidos y le susurra palabras al oído. Viatri busca desesperado a su amigo Javi García para darle un apretón rotundo que le saque la congoja. Palermo busca a Pochi Chávez, que recién a esa altura se da cuenta de que su gol, el gol a San Lorenzo, es el gol del campeonato.De fondo, la angustia empieza a volverse alegría, y el primero que cae en la volteada es River "que está muerto", aunque nadie acata el minuto de silencio que todos piden.Eufórico, Battaglia muestra por qué el Coco lo llamaba el equilibrista y empieza a treparse al alambrado. Siempre tan serio, siempre tan responsable, ahora él es el agitador, el que invita a cantar con la tribuna. El sabe, más que nadie, todo lo que hubo que sufrir para llegar a esta vuelta. El fue uno de los que más remaron esos 11 puntos que llevaba San Lorenzo. El, como todos, sufrió esa despedida inesperada de Pompilio. Por ahí anda Leandro, el hijo de Pedro, agradeciendo tantas muestras de afecto y tantas dedicatorias. Aparece Palacio y le dedica el título a su amigo Boselli, que acaba de perder a su padre. A su lado pasa, saltando, el increíble Josué Ayala, récord mundial: debutó y a los 20 minutos salió campeón.La Nochebuena, como cantan en la tribuna y en el pasto, está más cerca. No hizo falta que llegara Papá Noel a dejar los regalos, aunque no falta quien piense que el Santa Claus argentino es ese pelado amigo de Ischia cuya sola cercanía atrae copas como la que ahí, sobre el escenario, levantan los jugadores. Todos abrazan sin mirar a quién. En la cancha son "hermanos", como dice Román, y acaban de tirar abajo la mitología barata de que se necesita un grupo granítico para poder festejar un título.Los gritos van limando trocitos de garganta. No aparecen las remeras que decían "Mi equipo no sale último". No hacen falta. Todos lo saben. Esa caricatura de equipo que quedó en cancha, tan lejos del que imaginó Ischia, no sólo no salió último sino que fue campeón. ¿Milagro? Sí, de Navidad. Pare de sufrir.
Boca fue campeón porque se sobrepuso a todo: no dejará una marca por juego pero sí por carácter. La final contra un gigante Tigre fue la última evidencia.
Josué Ayala, Ibarra, Roncaglia, Cáceres, Morel Rodríguez, Alvaro González, Battaglia, Chávez, Gracián y Viatri. No, no es un equipo de Boca que termina con uno menos un amistoso de verano. Es el Boca campeón, que ya disfruta de la vuelta en un torneo que quedará en la historia por la definición y por las paradojas del mejor. Porque en definitiva, la copa está en buenas manos. Pudo ser de San Lorenzo, pero cambió enojo por buen fútbol. Pudo ser de este enorme y valiente Tigre, pero le faltó un golcito y bastante fútbol anoche. Fue de Boca, por la impresionante remontada desde River y el gol de Chávez contra San Lorenzo.Como en todo el torneo, Boca se amparó en la jerarquía de Battaglia para hacer sencillo lo difícil y no entorpecer lo fácil. Un canto a lo justo en el momento indicado. Desde su emblema, Boca impuso condiciones y generó que esta final pareciera un partido de mitad de campeonato durante muchos minutos. Y ésa es una gran virtud.Otra, fue reponerse a todo. Lo último y aún fresquito es otro gol que regaló Javier García. Tigre sólo había llegado con un derechazo de Morel (su raquítica aparición en el triangular) y no podía ni husmear el área rival. Ese 1-0 lo sentó a nada del título, pero ese nada resultó demasiado. Aplauso grande, igual, para Diego Cagna, sus jugadores y su gente.Este Boca, por este Apertura, no marcará una época ni dejará una huella profunda en el fútbol argentino en cuanto a juego, táctica o estrategia. Sí por no darse jamás por vencido. También por ir siempre al frente aun cuando varios de sus hinchas le pedían más equilibrio en situaciones de ventaja. Casi una patada a su propia idiosincrasia. Ayer mismo nomás, con la inclusión de Chávez (un volante hiperofensivo) de 8. ¿Qué equipo metió más gente que Boca en posición nítida de gol? Siempre abrió la cancha con el increíble Dátolo, capaz de una genialidad y una chambonada en la misma gambeta. Usó dos 9. Ibarra levantó cuando los demás se caían. Cáceres y Morel sacaron pecho. Y los pibes se dieron el gusto de saltar a la cancha en lugar de algunos monstruos y ganar un campeonato.Los guió Riquelme, siempre genio, a veces diablo, y figura.Los ordenó un Ischia que mezcló grandes aciertos con controvertidas decisiones (no debió atajar García si estaba lesionado).Y los marcó la angustia, que ni siquiera los abandonó en el descuento de la final, en esas últimas imágenes antes de la merecida vuelta olímpica.
LO UNICO QUE PUEDO DECIR GRACIAS BOCA
BOCA CAMPEON
Aunque Boca perdió 1 a 0 frente a un cuadro de Tigre que fue un digno rival y que nunca se dio por vencido y que los últimos 15 minutos fue peligroso no se le dio la anotación de ese segundo ansiado gol que los coronara Campeones del apertura.
Boca sufrió este año múltiples cosas desde la lesión de su gran capitán y figura su estandarte Martín Palermo que podrá regresar a las canchas a finales de Febrero del 2009 además de la lesión de paleta que por lo menos tendrá hasta agosto del 2009 con la misma lesión de Palermo, además de lesiones que duraron gran parte del año como la Pubalgia de Palacio que no lo dejo ser constante y pudo jugar solo tramos de algún partid pero la mayoría se la paso en las gradas como observador, a igual que Ibarra, Cáceres, Vargas que se lesionaron y estuvieron largos tramos del año sin aparecer.
Aunque surgieron Grandes chicos de la especial, como Forlin, Noir, El Pochi Chávez, Roncaglia, García, bueno hay más pero todos estos chicos pusieron su granito de arena para ser Campeones por eso se puede decir que fue el titulo de los Chicos.
Además Boca sufrió la irreparable muerte de su Presidente Pedro Pompilio que dejo de existir llevándose en su alma y corazón el amor por Boca.
Boca sufrió como loco diferentes cosas este año pero así como se sufre así se goza y así estamos gozando este vigésimo tercer Campeonato esa 23 era estrella que llega a las arcas Xenenzes.
Con goles como el de Pochi Chávez que dio el titulo gol ya sobre la hora ante San Lorenzo que significo la diferencia de goles exacta para que Boca Ganara este titulo.
¡¡¡Milagro!!! Boca pudo más que todas sus desgracias y tras otro parto dio la vuelta. Con un hecho histórico: Josué Ayala debutó y a los 20' fue campeón.
Pare de sufrir. Ya. Se terminó el parto y se consumó el milagro. El milagro de Boca campeón. ¿Un milagro Boca campeón? Sí, un verdadero milagro consumado al cabo de un semestre lleno de desgracias. Ya Pezzotta marcó el medio abortando una nueva amenaza de Tigre, ya Morel se raspó todo por trabar con el alma la última pelota, ya Pochi levantó una última mata de pasto como si quisiera volver a sentirse en la canchita de tierra de José C. Paz, ya Battaglia --el enorme Battaglia-- terminó de robar todas las pelotas y no queda ninguna. Y no hace falta. Boca ya perdió pero ganó y las gargantas desatan definitivamente los nudos. Baja todo a su lugar y entonces sí puede salir tanto grito contenido. Hay caras deformadas por el sufrimiento, lágrimas de emoción, mucho desahogo, una caricatura de felicidad. Hay felicidad, también, claro. Ischia abraza al Chueco Alves y a Celoria mientras se quema a fuego lento una bengala en medio de una tribuna que, ahora sí, puede saltar. Ese humo denso que sale y se pierde en la noche es el vapor de los corazones transpirados, todavía acelerados, un poco más enloquecidos. Llega Riquelme, el mismo Riquelme que se escondía detrás de la cabeza de su hijo Agustín en la tribuna, y le pega un abrazo conmovedor al técnico, lo envuelve con sus brazos agradecidos y le susurra palabras al oído. Viatri busca desesperado a su amigo Javi García para darle un apretón rotundo que le saque la congoja. Palermo busca a Pochi Chávez, que recién a esa altura se da cuenta de que su gol, el gol a San Lorenzo, es el gol del campeonato.De fondo, la angustia empieza a volverse alegría, y el primero que cae en la volteada es River "que está muerto", aunque nadie acata el minuto de silencio que todos piden.Eufórico, Battaglia muestra por qué el Coco lo llamaba el equilibrista y empieza a treparse al alambrado. Siempre tan serio, siempre tan responsable, ahora él es el agitador, el que invita a cantar con la tribuna. El sabe, más que nadie, todo lo que hubo que sufrir para llegar a esta vuelta. El fue uno de los que más remaron esos 11 puntos que llevaba San Lorenzo. El, como todos, sufrió esa despedida inesperada de Pompilio. Por ahí anda Leandro, el hijo de Pedro, agradeciendo tantas muestras de afecto y tantas dedicatorias. Aparece Palacio y le dedica el título a su amigo Boselli, que acaba de perder a su padre. A su lado pasa, saltando, el increíble Josué Ayala, récord mundial: debutó y a los 20 minutos salió campeón.La Nochebuena, como cantan en la tribuna y en el pasto, está más cerca. No hizo falta que llegara Papá Noel a dejar los regalos, aunque no falta quien piense que el Santa Claus argentino es ese pelado amigo de Ischia cuya sola cercanía atrae copas como la que ahí, sobre el escenario, levantan los jugadores. Todos abrazan sin mirar a quién. En la cancha son "hermanos", como dice Román, y acaban de tirar abajo la mitología barata de que se necesita un grupo granítico para poder festejar un título.Los gritos van limando trocitos de garganta. No aparecen las remeras que decían "Mi equipo no sale último". No hacen falta. Todos lo saben. Esa caricatura de equipo que quedó en cancha, tan lejos del que imaginó Ischia, no sólo no salió último sino que fue campeón. ¿Milagro? Sí, de Navidad. Pare de sufrir.
Boca fue campeón porque se sobrepuso a todo: no dejará una marca por juego pero sí por carácter. La final contra un gigante Tigre fue la última evidencia.
Josué Ayala, Ibarra, Roncaglia, Cáceres, Morel Rodríguez, Alvaro González, Battaglia, Chávez, Gracián y Viatri. No, no es un equipo de Boca que termina con uno menos un amistoso de verano. Es el Boca campeón, que ya disfruta de la vuelta en un torneo que quedará en la historia por la definición y por las paradojas del mejor. Porque en definitiva, la copa está en buenas manos. Pudo ser de San Lorenzo, pero cambió enojo por buen fútbol. Pudo ser de este enorme y valiente Tigre, pero le faltó un golcito y bastante fútbol anoche. Fue de Boca, por la impresionante remontada desde River y el gol de Chávez contra San Lorenzo.Como en todo el torneo, Boca se amparó en la jerarquía de Battaglia para hacer sencillo lo difícil y no entorpecer lo fácil. Un canto a lo justo en el momento indicado. Desde su emblema, Boca impuso condiciones y generó que esta final pareciera un partido de mitad de campeonato durante muchos minutos. Y ésa es una gran virtud.Otra, fue reponerse a todo. Lo último y aún fresquito es otro gol que regaló Javier García. Tigre sólo había llegado con un derechazo de Morel (su raquítica aparición en el triangular) y no podía ni husmear el área rival. Ese 1-0 lo sentó a nada del título, pero ese nada resultó demasiado. Aplauso grande, igual, para Diego Cagna, sus jugadores y su gente.Este Boca, por este Apertura, no marcará una época ni dejará una huella profunda en el fútbol argentino en cuanto a juego, táctica o estrategia. Sí por no darse jamás por vencido. También por ir siempre al frente aun cuando varios de sus hinchas le pedían más equilibrio en situaciones de ventaja. Casi una patada a su propia idiosincrasia. Ayer mismo nomás, con la inclusión de Chávez (un volante hiperofensivo) de 8. ¿Qué equipo metió más gente que Boca en posición nítida de gol? Siempre abrió la cancha con el increíble Dátolo, capaz de una genialidad y una chambonada en la misma gambeta. Usó dos 9. Ibarra levantó cuando los demás se caían. Cáceres y Morel sacaron pecho. Y los pibes se dieron el gusto de saltar a la cancha en lugar de algunos monstruos y ganar un campeonato.Los guió Riquelme, siempre genio, a veces diablo, y figura.Los ordenó un Ischia que mezcló grandes aciertos con controvertidas decisiones (no debió atajar García si estaba lesionado).Y los marcó la angustia, que ni siquiera los abandonó en el descuento de la final, en esas últimas imágenes antes de la merecida vuelta olímpica.
LO UNICO QUE PUEDO DECIR GRACIAS BOCA
BOCA CAMPEON
NOTA: GRACIAS A DMUSIC CLUB POR LA NOTA
Los 18 títulos boquenses del decenio fueron obtenidos con cinco entrenadores en el banquillo: nueve con Carlos Bianchi (1998-2001 y 2003-2004), cinco con Alfio Basile (2005-2006), uno con Jorge José Benítez (2004), uno con Miguel Ángel Russo (2007) y dos con el actual, Carlos Ischia (2007-2008).


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